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BEBÉPERIODISTA

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Te lo cuento sin tapujos, por si te pudiese servir…

· 3 minutos de lectura

Te lo cuento sin tapujos, por si te pudiese servir…

Si estás aquí leyendo esto, es porque, al igual que yo, estás navegando en las aguas turbulentas de la maternidad. Y, sinceramente, me encantaría tener todas las respuestas, hacerte una lista mágica de consejos infalibles y ofrecerte guías perfectas que te hicieran la vida más fácil. Pero, la verdad, yo también me pierdo. Me he equivocado mil veces y sigo aprendiendo. No soy una experta, pero sí una mamá que ha “metido la pata” mil veces y que ha aprendido mediante el ensayo y error.

Y entonces, ¿con qué propiedad hago esto? ¿Porqué soy yo la persona que tienes que leer, ver, escuchar? Porque te prometo que te voy a contar la verdad, mi verdad, que no te voy a endulzar ni vender que soy una súper mamá, que soy  siempre organizada y que hago todo la raja. Me estreso mil veces, me da rabia ver como mi marido puede hacer todo más fácil, me da rabia conmigo por haber sido tan tonta y haberme hecho cargo de tantas cosas solas y obvio, al otro le acomoda. Entonces estoy aquí porque en una de esas mi experiencia te sirve, en una de esas lo lees antes de lo que yo viví (ojalá embarazada de tu primer hijo) y tomes nota.

Acá va una de las tantas cosas que te voy a contar: la lactancia. Yo me obsesioné a tal nivel que tenía de todo para que me saliera bien, hice un curso para acoplar y juré de guata que mi hija iba a alimentarse exclusivamente de mí. Y por supuesto, no le puse nunca chupete ni mamadera por el mínimo miedo a ese terror llamado “confusión tetina pezón”… hoy a veces creo que hubiese preferido que mi hija se hubiese confundido. Porque te dicen que la lactancia es buena y sí, que es cómoda y sí lo es,  pero no es gratis, es tiempo y tu tiempo vale. Los primeros meses como que nos da lo mismo, pero lo que nadie te dice es que mientras más tardes en darle una mamadera o que pruebe otra leche, es más difícil.

Como yo sabía que no iba a volver a mi trabajo di leche exclusiva hasta este día que escribo y eso amarro el sueño y eso amarró todo. La amo, la adoro, amo que duerma conmigo, sé que va a crecer rápido y un día miraré hacia atrás y bla bla bla… pero hoy, miro con envidia y rabia como mi marido sale a jugar a la pelota y después a compartir con los amigos, y yo acá luchando con una niña de 2 años y medio que no se quiere dormir, tengo cero paciencia, me enojo con ella, la reto, sé que no tiene la culpa, me siento culpable, se duerme y lloro, lloro porque la amo, lloro porque ella no sabe lo que le pasa, lloro porque tengo rabia conmigo por no buscar estrategias antes para que se duerma con alguien que no sea yo, lloro porque hoy amaría poder salir con mis amigas fuera de la casa, sin tener que pensar en si se va a despertar o no, y reírme un rato, pensar en tonteras, hablar de ellas, hablar de mí… salir de este círculo de hacerme cargo TODAS las noches durante 2 años y 6 meses.

Busquen estrategias desde temprano para que esto no les pase. No me da miedo reconocer mis errores, no me da miedo exponerme, no me da miedo que pienses que no soy la “mamá super tip”, que me las sé todas, porque no lo soy… soy una mamá sincera que te escribe pensando: “a mí me hubiese gustado que alguien me mostrara esto”. Y eso lo haré siempre…

*Esto lo escribí en julio de 2024, después de escribir esto, tomé la decisión de destetar. Escribir, me sirvió, me abrió los ojos, supe que no estaba bien, que estaba cansada, fueron 2 semanas duras, pero fue la mejor decisión que pude haber tomado. La Amalia duerme de corrido, duerme en el auto, duerme si la paseo en coche. Y yo, yo estoy mucho mejor.

Carolina Castilla
Carolina Castilla

Periodista, MBA, mamá y mala madre certificada. El diploma me lo entregaron en la sección de comentarios. Obvio.

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